viernes, 1 de junio de 2007

Las rupturas matrimoniales obstaculizan el desarrollo natural de la prole.


Aragón Liberal


26/09/06


La asociación Punto de Encuentro Familiar ha logrado que más de 800 padres separados en Aragón puedan ver a sus hijos sin que por ello resulten afrentosos los encuentros.

A pesar de que el matrimonio prevalece sobre las separaciones, y muy porcentualmente el matrimonio por el rito de la Iglesia Católica, lo cierto es que existen situaciones de quiebra familiar en las que posteriormente persiste el dolor encarnado en los hijos. Y es que aunque la tendencia natural de los seres humanos sea convivir vinculados en el amor y legalmente formalizada en virtud de las propias convicciones, no por ello siempre estas relaciones arriban a buen puerto.

Una de las peores leyes que mayor incidencia y mayor menoscabo ha propiciado a los matrimonios estables ha sido la del “divorcio express”. Lejos de favorecer la serenidad frente a los acontecimientos conyugales y de intentar armonizar y encauzar los extravíos, ha abierto la puerta a la indefensión, al repudio y a la sinrazón. De ahí que cada vez proliferen más las rupturas basadas en la falta de compromiso, de correspondencia y en la superficialidad de las uniones. Perdonar, entender, ponerse en el lugar del otro y amar sin límite ni medida no equivale a soportar, aguantar o sucumbir, es mucho más. El matrimonio anclado en la dignidad del hombre y la mujer y en la fecundidad de su amor superan barreras insondables.

Pero la realidad nos muestra un mundo lleno de individualismos, de intereses, de relativismos. Por ello la familia, y por ende el matrimonio, debe blindarse para que estos oleajes no abatan lo que de raíz voluntaria y felizmente se ha pactado.

Son muchos los hijos que ven entre lágrimas la estampa de sus padres destrozados, quizá en ocasiones por insignificancias que el orgullo y el rencor alimentan acaloradamente, y por ello optan por la ruptura. Son hijos queridos y deseados, amados, que han participado de la felicidad y fidelidad de unos padres que lamentablemente no han sabido mirar el fondo de sus almas.

Punto de Encuentro Familiar en Aragón, conscientes de estos dramas, ha logrado siguiendo sus objetivos asociativos, facilitar espacios neutrales de encuentro en los que sin peligro ni coacción los padres separados o divorciados puedan amar libremente a sus hijos.

En el ardor de la esperanza solo cabe anhelar que la ternura de esos hijos un día llame al corazón de sus padres, y que mirándose a los ojos surja el perdón y la reconfortable reconciliación.

vicenbarbarroja

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