martes, 26 de septiembre de 2006

El giro de los políticos demócratas norteamericanos reafirma una exquisita delicadeza con la religión

Aragón Liberal

26/09/06


55 congresistas de la fe católica del Partido Demócrata apuestan por un alegato de principios en donde se comprometen a legislar en coherencia con sus convicciones.

Después de practicar el Partido Demócrata estadounidense un laicismo acerado y combativo en las últimas legislaturas, ahora tiene a bien enarbolar una nueva razón de ser que diseña un novedoso perfil político al mostrar que la religión debe estar presente en la vida pública por ser consustancial e inseparable del ser humano. Ante esta postura, ya desde hace varios meses, las intervenciones en las que los congresistas demócratas hacen revelaciones públicas relativas a la fe que alimentan sus creencias, son abundantes y abiertas.

Por todo ello, el senador Barack Obama tildó de "irracional e intolerante" la actitud de aquellas personas, políticos o no, que excluyen por principio y con discriminación la religión de la esfera pública. No es congruente confinar un espíritu, un sentir y una forma de vivir a las cuatro paredes del interiorismo más oscuro del hombre.

Legislar a favor de la vida y de la dignidad del ser humano, en consonancia con los dictados de la enseñanza social de la Iglesia Católica y prestar atención a las directrices acerca de los valores éticos, no solamente es loable y plausible sino de obligado cumplimiento en aras de construir una sociedad más justa y humana. La primacía de la conciencia debería estar en todo caso por encima de los intereses partidistas y consecuentemente fuera de toda lógica que incida en la dogmática disciplina del voto.

Además, la separación entre la Iglesia y el Estado es a toda luz compatible con el hecho de que la fe otorgue crédito e informe acertadamente de todos los aspectos que afecten a nuestros deberes públicos.

vicenbarbarroja

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