sábado, 23 de septiembre de 2006

La avalancha incontrolada de inmigrantes invita a Zapatero a que también haga sus maletas.





Aragón Liberal


23/09/06


La taumaturgia socialista del presidente español ya no es rentable frente a la falta de control y estrategia política en materia de inmigración, ya que a estas alturas hasta del nudo de la corbata del ministro Caldera se cuelgan los emigrados.

A pesar de que para el Ministerio de Asuntos Sociales y Trabajo es un aliciente la masiva afluencia de cayucos y demás artefactos navegables, lo cierto es que para las poblaciones afectadas como son en gran medida las Islas Canarias, no es de buen recibo. De todos es sabido que ayudar al que más necesidad tiene es de cristianos o cuando menos de mera humanidad. Pero para una población autóctona, la española, en la que los recién licenciados no encuentran pronta salida a sus estudios y en donde el trabajo sigue siendo una de las preocupaciones más acuciantes de nuestro país, parece incomprensible cómo la política de Zapatero se resume en una siniestra y simplona sonrisa de joker con la que nos comunica que los extranjeros son el futuro para nuestros intereses. Es alarmante ver al presidente de la nación minimizar la gravedad de estas personas que llegan extenuadas y huyendo de sus países de origen en donde la indigencia y la anarquía ocupan sus desahogadas horas. Además, debe saber Zapatero que España es la puerta de Europa y que este “coladero” no beneficia a propios ni a foráneos. Con razón el titular de la cartera de Ministros de Interior de los Estados federales alemanes Günter Beckstein señaló a España que “no se va a hundir por 25.000 inmigrantes y que los problemas se solucionan en casa”. Indudablemente fue un oportuno cachete político bien merecido para el presidente español por haber desoído éste en su momento el apoyo que con buena previsión el PP con sede en el Congreso de los Diputados le ofreció antes de que se hiciera realidad el luctuoso panorama que ahora contemplamos desoladamente. Con toda esta situación, la cúpula del PSOE nacional con las orejas bien gachas pero con el orgullo bien subido, le ha lanzado el guante a su “mayor enemigo” parlamentario para que conjuntamente y como buenos hermanos vayan de la mano a solucionar solidariamente este vidrioso problema que responsablemente atañe en mayor medida al ejecutivo español y que por pura vanidad nunca la inteligencia socialista quiso remediar. Pero frente a esta invitación Zaplana como portavoz del PP afirmó que su partido sumará esfuerzos con su adhesión en pro del bien común siempre y cuando Zapatero, de la Vega, Caldera y Blanco, entre otros, reconozcan el error y por ello se disculpen ante la ciudadanía.

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